Lun. Jul 15th, 2024
En ciernes, hay dos procesos para revocar el mandato de alcaldes de la Ciudad de México que podrían llegar a las urnas. Uno va más avanzado: el de Xochimilco, de José Carlos Acosta, de Morena, donde ya están en la etapa de recolección de firmas para convocarlo.
En ciernes, hay dos procesos para revocar el mandato de alcaldes de la Ciudad de México que podrían llegar a las urnas. Uno va más avanzado: el de Xochimilco, de José Carlos Acosta, de Morena, donde ya están en la etapa de recolección de firmas para convocarlo.

Mensaje Político

Alejandro Lelo de Larrea


En ciernes, hay dos procesos para revocar el mandato de alcaldes de la Ciudad de México que podrían llegar a las urnas. Uno va más avanzado: el de Xochimilco, de José Carlos Acosta, de Morena, donde ya están en la etapa de recolección de firmas para convocarlo.

El otro, contra el panista Mauricio Tabe, de Miguel Hidalgo, del cual apenas se hizo pública la intención, y que impulsa –parece un despropósito– el exalcalde morenista, Víctor Romo, quien debería ser el menos indicado para ello, pues perdió arrolladoramente en junio de 2021 su intento de reelección en la Demarcación por casi 20 puntos, al obtener 38.7 por ciento de los sufragios, contra 55.1 por ciento del propio Tabe.

Para esos dos procesos es casi un hecho que conseguirán las firmas que requieren entregar al Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM). El caso de Xochimilco es el más endeble para el alcalde José Carlos Acosta por dos razones fundamentales: es la Alcaldía con el más alto porcentaje de percepción de inseguridad: de acuerdo con la última encuesta del INEGI alcanza el 77 por ciento, pues en el segundo semestre de 2022 empeoró 9.9 por ciento.

Además, Acosta enfrenta el desprecio –bien ganado– de pobladores de San Gregorio Atlapulco, a quienes los granaderos de Claudia Sheinbaum les propinaron una golpiza en diciembre pasado, sólo por defender su derecho al agua. Los mismos habitantes de San Gregorio son quienes arrancaron la colecta de las 35 mil firmas necesarias para que el IECM convoque al ejercicio de revocación, que Constitucionalmente puede celebrarse al haber cumplido la mitad de su mandato que comenzó el 1 de octubre de 2021. Es decir, para el mes de abril en adelante. Si el ejercicio se realiza, para que sea vinculatorio en el caso de Xochimilco deben votar por lo menos 140 mil personas; si la mayoría pide que se vaya José Carlos Acosta, se acabó su mandato.

En el caso de Miguel Hidalgo, Mauricio Tabe ha decepcionado en su gestión por los escándalos, el más fuerte, un posible tráfico de influencia: su padre operaba de manera irregular una taquería en calles de esa demarcación, y cuando llegaron a clausurar el comercio amenazó al funcionario público con un cuchillo en el cuello, por lo que enfrenta un juicio por “tentativa de homicidio”.

Tabe también ha fallado en seguridad. A pesar de que invirtió alrededor de 200 millones de pesos en el plan “Blindar MH”, la percepción de inseguridad apenas se redujo 0.6 por ciento, y algunos delitos como robo a transeúnte y trata de personas aumentaron significativamente.

El pasado domingo, se dio el primer paso para el proceso de revocación de mandato de Tabe, cuando “vecinos de la Miguel Hidalgo” –tripulados por Morena–, solicitaron que el IECM les fije las reglas y el formato para convocar a ese proceso de consulta.

Y en lo que parece un enorme despropósito, este miércoles se anuncia la intención de revocar el mandato del alcalde panista de Benito Juárez, Santiago Taboada, impulsado por ciudadanos vinculados a Morena, que se hacen llamar  “coordinadores de diferentes colonias de BJ”.

Muy probablemente Taboada ni se incomode, sino al contrario, pues es el alcalde con la más alta calificación aprobatoria de toda la ciudad de México, y seguramente ganaría la consulta, con la ventaja de que Morena le haría una buena campaña hacia su candidatura a jefe de Gobierno. Lo veremos.

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