Mensaje Político
Alejandro Lelo de Larrea
La violencia, el caos y enorme daño que han provocado los “maestros” de la CNTE en la Ciudad de México, en estricto sentido, son responsabilidad plena de la presidenta Claudia Sheinbaum, porque ella prometió cosas que sabía jamás podría cumplir, y porque ha girado instrucciones precisas de tolerarles todas las ilegalidades, en manifestaciones con tintes de levantamiento.
La misma jefa de Gobierno, Clara Brugada, ha tenido que acatar esa postura presidencial, porque además es sabido que su jefe de policía, Pablo Vázquez responde a las órdenes de Omar García Harfuch –subordinado de Sheinbaum–, quien lo dejó en el cargo cuando renunció en 2023 para irse a su fracasada aventura por la candidatura a la capital del país.
En este contexto, en que las acciones de la CNTE parecen más rebelión que protestas, Sheinbaum no quiere dialogar con los rijosos, pero de los tres altos funcionarios que envió para atender el asunto no se hace uno. Parecen nuevos, aunque experiencia, al menos formalmente, la tienen. La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, fue secretaria de Gobierno de la CDMX y de Desarrollo Social, y también tuvo el cargo de secretaria de Seguridad Ciudadana, el sexenio anterior. Martí Batres, director general del ISSSTE, fue porro, secretario y jefe de Gobierno de la CDMX. Y Mario Delgado, titular de la SEP, también fue secretario de Educación de la CDMX donde tuvo que lidiar precisamente con la CNTE.
Su única labor ha sido llamar al diálogo a los “maestros” y argumentarles que no es falta de voluntad política, pero las promesas de Sheinbaum no pueden cumplirse porque no hay capacidad presupuestaria que soporte ese gasto, que podría superar los 700 mil millones de pesos al año. En otras palabras, Sheinbaum es como Felipe Calderón, con la enorme diferencia de que él no les prometió nada, pero ella sí.
En abril de 2024, en plenas campañas presidenciales, en un mitin en el que había cientos de maestros, Sheinbaum se comprometió: “Vamos a apoyar también al magisterio nacional, para garantizar que su salario mínimo sea equivalente al salario medio del IMSS, eso significaría este año alrededor de 17 mil pesos. Porque que hay algunos que ganan menos. Además, vamos a echar para atrás la reforma a las pensiones, del 97 y del 2007, que condenaron a los trabajadores del Estado y a afiliados al Seguro Social a pensiones de miseria. Eso quedó atrás con el neoliberalismo. Nosotros pensamos en los trabajadores y trabajadores de México. Por eso vamos a echar para atrás con la ayuda de diputados, de senadores, el régimen de pensiones que aprobó Zedillo y el innombrable de Calderón”.
Así se regodeaba en contra de Calderón. Pero la realidad la hizo aceptar y comerse la reforma del mismísimo Calderón, porque el Estado no tiene recursos para incrementos salariales y menos para reducir de 60 a 58 años la edad para jubilarse los hombres, y de 58 a 56 las mujeres. Tampoco hay manera de que el financiamiento de la pensión siga siendo solidario, garantizando un monto 100% de su último salario. Ahora la pensión es el ahorro individual.
Sheinbaum no ha encontrado la salida al conflicto que provocó con sus promesas incumplidas. No puede controlar a la CNTE, y por eso les permiten cometer ilícitos en la impunidad. En la última semana, derribaron y quemaron figuras de la exposición “Gigantes del Mundial” en avenida Reforma. Paralizaron la capital con bloqueos a arterias cruciales, como el Circuito Interior y la misma Paseo de la Reforma.
Este miércoles, elevaron el nivel de agresividad en la CDMX. Irrumpieron violentamente en instalaciones de la SEP, en Avenida Universidad, las cuales cerraron junto con Río Churubusco.
El responsable de la seguridad de la SEP es Omar García Harfuch, pues de la Secretaría de Seguridad Ciudadana depende el Servicio de Protección Federal, una corporación encargada de resguardar las instalaciones y oficinas públicas federales, así como a las personas que ahí se encuentren.
Los elementos que vigilaban la SEP recibieron instrucciones de no intentar contener la agresividad de los “maestros”. Y tampoco les enviaron refuerzos de su corporación, ni solicitaron la intervención de la Guardia Nacional o elementos de la policía de Pablo Vázquez.
Si Sheinbaum quisiera, con cerrar las participaciones federales a las entidades de donde provienen los de la CNTE, principalmente Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Michoacán, CDMX, los debilitaría y los obligaría a regresar a sus estados, porque no les pagarían sus salarios. Pero no se atreve.
Por eso es que Sheinbaum, en este caso de las exigencias de la CNTE, pareciera que va a terminar peor que Calderón ante los maestros, porque de él nada esperaban y ella prometió sin cumplirles. Lo que viene, seguramente, es que CNTE le atizará más fuerte a sus protestas violentas en el contexto del Mundial de futbol y el gobierno seguirá sin cumplir su obligación de aplicar la Ley contra quienes cometen ilícitos y perjudican a millones de ciudadanos. Lo veremos.

