Lun. Jun 17th, 2024

El PRI, dócil a conveniencia de Gutiérrez de la Torre

Cueuhtémoc Gutiérrez de la Torre, desde la cárcel, controla a Ernesto Alarcón, coordinador de los diputados del PRI en el Congreso de la Ciudad de México.
Cueuhtémoc Gutiérrez de la Torre, desde la cárcel, controla a Ernesto Alarcón, coordinador de los diputados del PRI en el Congreso de la Ciudad de México.

Glorieta de Colón


Más allá de los 16 amparos que ha interpuesto Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, ex presidente del PRI en la Ciudad de México, para librar la cárcel donde se encuentra recluido desde hace más de un año imputado por los delitos de explotación sexual agravada, publicidad engañosa y asociación delictuosa, parece que le apuesta más a su sometimiento político al gobierno de Claudia Sheinbaum y la llamada “4T”. Desde que lo detuvieron, los priístas le dicen que sí a todo lo que pide Morena. Para ello, Gutiérrez de la Torre puso a uno de los suyos al frente del PRI capitalino: Israel Betanzos. Pero también al coordinador de su partido en el Congreso de la Ciudad de México, Ernesto Alarcón. Igual muy alineado el alcalde de Cuajimalpa, Adrián Rubalcava, quien hasta porras le echa a Sheinbaum en eventos públicos; ello además forma parte de su estrategia para ser jefe de Gobierno. Nadie se sorprenda si en estos días de vacaciones navideñas Gutiérrez de la Torre sale de prisión.

 

Presidenta y general ´chiquitos’

Aunque parezca broma, el sábado, la policía de la ciudad provocó un caos de tránsito, en avenidas tan importantes como Juárez, Paseo de la Reforma e Insurgentes, y los problemas colaterales en las calles y calzadas convergentes. Resulta que, por segundo año consecutivo realizaron el Desfile Conmemorativo por el Día del Policía. El evento fue encabezado por la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, quien parecía en el ensayo del Desfile Militar de cada 16 de septiembre. La “presidenta chiquita”, como le llamaron muchos en las redes sociales. También estuvo el titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, a quien se refirieron como el “general chiquito”. Más allá del desfile y reconocimientos de papelitos, diplomas y verbo, Sheinbaum les debe mejorar sus salarios aún más, pues los supuestos gobiernos de izquierda en la capital siguen teniendo esa deuda desde hace 25 años, cuando Cuauhtémoc Cárdenas se los prometió, y a la fecha siguen con salarios magros.

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